Temazcal

Aztecas, verdad detrás del mito

Temazcal

Los Aztecas utilizaban el baño del temazcal para purificar cuerpo y alma en una sola sesión de rituales. Originalmente hecho de piedra y lodo, sana por medio de desintoxicación y expectoración, por los vapores producidos del calor de las piedras y por las infusiones de hierbas.

El ritual del temazcal, permite un tiempo de unión con uno mismo, con la tierra y con el Creador. La simbología de esta construcción representa el vientre de nuestra madre tierra, sagrada por su conexión con la naturaleza.

Dentro de este “vientre” se trabaja con los cuatro elementos esenciales para la vida: agua, tierra, fuego y aire. Pedimos ayuda a Dios para remover todo aquello que no necesitamos, desde los pensamientos negativos hasta enfermedades y estrés cotidiano, pues, para los Aztecas, esa carga negativa y pesada nos limita y enferma tanto en el cuerpo como en el alma.

La ceremonia con copal y hierbas proporciona al ambiente un agradable aroma, que se complementa al rociar las piedras volcánicas que están al rojo vivo, con un abundante y exquisito té aromático.

En beneficio del organismo, limpia la piel, purifica el cuerpo, fortalece el corazón, depura la sangre, despeja la mente, desarrolla la percepción. Fortalece los órganos, el sistema inmunológico. La terapia del temazcal ayuda además a la eliminación del ácido láctico y úrico, equilibra el ph, contribuye a la eliminación de metales pesados como el zinc, mercurio, cobre, plomo. Además, es un gran estimulante de las glándulas pineal y pituitaria (por lo que se recomienda mucho esta terapia para personas con problemas hormonales) por eso, los Aztecas le llamaban muy sabiamente “el asiento del alma”.